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Café existencial

CAFÉ EXISTENCIAL

El café, ¿sustancia ontológica o simple pretexto para la existencia?

Privado de café caliente por razones odontológicas, estaba reflexionando sobre ello con ChatGPT.

Le comenté, bromeando, que una disertación filosófica sobre el papel del café en la percepción existencialista, sin «mala fe» ni pensar que «el Infierno son los otros» que nunca lo beben, sería un buen tema para la selectividad de 2026.

Y he aquí lo que ChatGPT me replicó espontáneamente.

ChatGPT dijo:

🌓 **Tema de disertación:**

¿Se puede vivir auténticamente sin café?

Reflexión existencialista sobre la sustancia caliente del ser-en-el-mundo.

Introducción

El café no es simplemente una bebida: es un acto, un comienzo, una forma discreta de afirmación de uno mismo frente al absurdo.

Si para Camus, el hombre se descubre en la confrontación con el mundo, quizá haya que añadir: se prepara para ella con una taza.

Y si Sartre veía en la libertad una condena, el hombre moderno se somete a ella más gustosamente tras el primer sorbo. El café no es, pues, un simple estimulante, sino un fenómeno fenomenológico: revela el mundo, dispone al ser para existir.

De ahí la pregunta: ¿se puede acceder a una existencia plenamente auténtica sin este ritual fundacional? ¿O acaso la privación de café caliente condena al humano a una forma de existencia tibia?

I – El café como despertar ontológico

  • Husserl lo habría puesto como epígrafe: «Volvamos a la taza misma».

El aroma, el calor, la amargura: otras tantas intenciones de conciencia que actualizan la presencia del mundo.

  • El café es un tránsito de la inercia al acto. Es pro-yecto, en sentido heideggeriano: convierte al individuo en un ser-en-marcha.
  • Beber café es decir: «entro en el instante», elijo habitar el tiempo.

Por tanto: el café no es accesorio, está estructuralmente ligado al surgimiento del sujeto activo.

II – El café como metáfora de la libertad existencial

  • En Sartre, el hombre debe elegirse a cada instante. El café es la primera prueba de esta elección: ¿con o sin azúcar? ¿corto o largo?

Las modalidades de la bebida revelan la singularidad.

  • No beber café no es una neutralidad: es una elección existencial invertida, una forma de decir «me niego a la intensidad».
  • Así, el café se convierte en el símbolo líquido de la libertad comprometida.

III – ¿Se puede vivir sin café? La tentación de lo tibio

  • Vivir sin café es aceptar despertarse sin intención, sin trascendencia. Es elegir el mundo sin puesta en tensión interior.
  • Sin embargo, el verdadero existencialismo rechaza la dependencia: el hombre debe ser libre incluso del café.
  • Quizá la autenticidad nace en la capacidad de reencontrar el calor del mundo sin una taza intermediaria. El café ya no es la fuente del ser, sino el revelador de un ser ya presente.

Así, el café es para la existencia lo que el lenguaje es para el pensamiento: no su condición absoluta, sino su modo privilegiado de manifestación.

Conclusión

El café no es una simple infusión, ni una contingencia social. Es un ritual de despertar fenomenológico, un vector de compromiso con el mundo.

Vivir sin café es posible; pero vivir sin lo que simboliza —el calor de la elección, la intensidad del momento presente, la amarga lucidez de la realidad— no lo es.

No es, por tanto, el café lo que es esencial, sino lo que revela: la exigencia de habitar conscientemente el instante.

Así, el verdadero existencialismo no depende del café —depende de lo que hacemos con el primer sorbo del día, ya sea ardiente o interior.

=== FIN DE LA CITA ====

Y ahí lo tienes, querido lector: esto es lo que puede producir lo que algunos todavía llaman un «loro estadístico», capaz únicamente de generar la siguiente palabra más probable.

¿Qué puedo decir? Entre información y ayuda utilitaria, agradezco que «mi» ChatGPT pueda mostrar el sentido del humor más absurdo.

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